Subtítulos desempeñan un papel crucial en la mejora de la experiencia de visualización al hacer que el contenido sea más accesible y comprensible. Son especialmente valiosos para las personas con discapacidades auditivas, permitiéndoles disfrutar plenamente de películas y programas. Los subtítulos también permiten a los espectadores ver películas en idiomas extranjeros sin esperar una versión doblada, brindando la posibilidad de disfrutar de los estrenos tan pronto como lleguen a la pantalla.
En inglés, los subtítulos suelen denominarse subtitles o closed captioning. El término closed captioning generalmente se marca con un ícono CC junto al idioma compatible, una práctica más común en Estados Unidos. En cambio, el término más simple subtitles es más utilizado en Europa.
En realidad, no hay diferencia entre los subtítulos cerrados y los comunes, aunque en internet existe el concepto erróneo de que los subtítulos cerrados son más precisos, lo cual no es cierto.
Historia del término «closed captioning» (subtítulos cerrados)
Para comprender mejor la terminología, echemos un vistazo a la historia de los subtítulos. En la era de la televisión analógica, los subtítulos se superponían directamente en el video, creando un solo cuadro inseparable. Sin embargo, este método carecía de flexibilidad, por lo que en la década de 1980 se comenzó a trabajar en la mejora de la visualización de los subtítulos. Se desarrolló un nuevo sistema que transmitía los subtítulos en un canal separado, permitiendo que el televisor combinara dos canales en uno. Esto hizo posible activar y desactivar los subtítulos según fuera necesario. No obstante, debido a la complejidad de su implementación, este sistema no se popularizó.
Con la llegada de los formatos de video digital, surgió una solución más avanzada. Los códecs comenzaron a admitir subtítulos directamente dentro del flujo de video. Esto significaba que los subtítulos estaban incluidos en el archivo de video y, para mostrarlos, solo era necesario activarlos en la configuración del televisor o del dispositivo de reproducción. Además, los subtítulos digitales permitieron múltiples opciones de idiomas, como inglés y español, brindando a los espectadores la libertad de elegir su idioma preferido.
Dado que estos subtítulos debían activarse manualmente, nació el término closed captioning (subtítulos cerrados). Este término implica que los subtítulos están presentes pero ocultos en el flujo digital hasta que el espectador decida activarlos. Se popularizó en Estados Unidos como una especie de jerga para referirse a los subtítulos controlados por el usuario.
Uso moderno de los subtítulos
Aunque en la era digital ya no existe una diferencia técnica entre los subtítulos cerrados y los comunes, la forma en que se utilizan ha cambiado significativamente. Hoy en día, es común que las películas filmadas en inglés ofrezcan varias pistas de subtítulos en diferentes idiomas, permitiendo a los espectadores elegir fácilmente el idioma de su preferencia.
Subtítulos automáticos son un desarrollo más reciente que se diferencia de los subtítulos tradicionales creados en estudios. Estos se generan mediante servidores que utilizan software para analizar la pista de audio de la película y crear subtítulos automáticamente en tiempo real. Dado que estos subtítulos solo se muestran cuando se solicitan, también pertenecen a la categoría de subtítulos cerrados. Sin embargo, una desventaja notable de los subtítulos automáticos es la posibilidad de errores debido a las limitaciones del reconocimiento de voz. Para ayudar a los espectadores a identificarlos, estos subtítulos a menudo se etiquetan como auto-generados.